Categoría: Cuba

D Irreflexiones sobre Cuba tu tt

2009.05.28 (13:00)

Cuba, RtWp03, to-translate, to-update

Lo siguiente se fundamenta en un acercamiento a la política -probablemente- muy primitivo y simplificado. Dudo tanto de mi capacidad analítica y de mi conocimiento como de los sistemas que analizo: así que la seriedad de lo que escribo es muy relativa. Estuve influenciado por la verborrea cubana, que me hizo ‘verborrágico’. Motivo a cualquiera en desacuerdo a iniciar una confrontación racional, sin implicaciones ridículas ni una excesiva radicalización ideológica.

En Cuba, la manipulación ideológica de las masas pareciera mucho más elaborada de lo habitual. En los USA y muchos otros, el sistema parece consistir en producir un porcentaje de población ignorante, y educarles en un patriotismo visceral, en la repetición de frases e ideas simples, cual oración a un dios irónicamente y falsamente llamado ‘libertad’. Considerar a la persona como mero engranaje de un sistema, sin una verdadera realimentación para el control del mismo.
En la Isla, no se privan de educar a las gentes, aunque indudablemente ciertas partes de la educación están orientadas (no hay más que decir que el 50% de los libros de una librería tratan sobre la Revolución). Hay ideas que se interpretan como verdad única, y nadie duda siquiera de su veracidad. ¿Es como un astrónomo que acepta las leyes de Kepler como algo innegable, o como un extremista cristiano que cree ciegamente en el creacionismo? En resumen, ¿qué parte del proceso racional respalda esas ideas? Por lo que he podido observar, hay una mezcla de un sentimiento presente (implantado) con cierto respaldo racional (sobre dudosos puntos de partida).
Tal vez la única diferencia sea que esto no sea más que la misma repetición de una oración, pero en este caso la oración es mucho más larga y compleja. Tal vez la diferencia esté, exclusivamente, en la longitud del esquema ‘pseudoreligioso’ aplicado.
Al final, cuando el Estado es el ‘padre del ciudadano’, y se preocupa de educarle, el ciudadano crecerá. Y si el ciudadano crece con la capacidad de pensar (y la educación influye clarísimamente en esta), es muy probable que llegue a no estar de acuerdo con el padre. Esto es un problema cuando el padre es muy posesivo, y quiere controlar excesivamente a su hijo. Le pone trabas incluso para salir de su casa.
Así, otra cosa que hace pensar en que no hay tanta manipulación en Cuba, puede ser el hecho de que hay mucha gente con una vena crítica, gente educada que sabe criticar los errores del Estado, etcétera. Y también el compromiso social de algunas gentes con preparación (por poner un ejemplo, el seguir trabajando de buena gana por 400CUP al mes cuando se es un arrendador divisa que gana más de 500CUP al día por rentar una habitación). En cualquier caso, es raro encontrarse alguien que critique ciertos aspectos políticos (y criticar los mismos puede suponer un serio problema). ¿Porqué no lo hacen? ¿El miedo al castigo y a la red de informadores, o el lavado de cerebro? O tal vez tengan razón, y la Revolución fue un levantamiento perfecto de connotaciones deomórficas.
Pero las noticias son elegidas, cuando no elegidas. Y si no, manipuladas. Si realmente eres un líder en un sistema perfecto, ¿por qué temes que tu población tenga información pura sobre sistemas imperfectos?
Como dijo Gustavo, es casi impensable un comunista argentino (o español) que aguante un mes con la libreta y usando sólo moneda nacional.
Es cierto que hay políticas mejores que otras. Creo en una intervención social del Estado. Pero sigo creyendo que las ideologías son casi meramente un instrumento de marketing, y la estructuración social de poderes está relacionada directamente con algo casi inmutable: la naturaleza del ser humano.
Soy escéptico.

D ¡Co-cu-ca! tu tt

2009.05.28 (13:00)

Cuba, to-translate, to-update | Geo: 23.1333, -82.3667

La experiencia cubana estuvo muy por debajo de las expectativas. El que subrayen tan claramente que eres un turista y te intenten mantener en una sección aparte no motiva en absoluto. Esa catalogación del turista implicaba una serie de actitudes, dos de las cuales eran las que más se repitieron en mi caso: 1) saca todo lo que puedas de él (haciéndolo todo); o 2) mantén tu dignidad e ignórale -cuando no “ódiale por todo lo que representa”. La última es relativamente entendible si se analiza una gran parte de los turistas que llegan.
Incluso cuando conseguía cruzar esa línea divisoria imaginaria (proceso que normalmente requería mentir: decir que era un estudiante, etcétera), no encontraba tanto la bondad y genuina hospitalidad del pueblo cubano de la que alguno me había comentado. Las encontraba, pero en una proporción a la que ya estaba acostumbrado: nada que ver con el sur de Chile, o Colombia. Probablemente fuera mala suerte, o que la educación y el sentimiento popular no es tan perfecto y avanzado como venden.
Supongo que siempre habrá métodos (como llevar carpa y bicicleta, armarse de paciencia para coger botella, etcétera) para viajar de forma económica… aunque no veo (por ejemplo) que un chileno medio pueda acceder a Cuba como destino turístico, a menos que utilice sistemas como los que utilizaban Santiago y Pablo. Y aun así, es bien caro. En mi opinión, la quieren hacer una especie de Galápagos. Aunque, en vez de tortugas, putas.
Pero, dinero aparte, hay muchas otras dificultades para el turista (o viajero, si preferís) que no quiere acabar en un ‘resort’ de playas con aguas cristalinas y sin un verdadero acercamiento a la Cuba ‘del día a día’.
Aunque, volvamos a lo mismo: más difícil está para los cubanos. No quiero quejarme tanto, cuando soy un ‘afortunado turista’: sólo concluir en que Cuba quedó en las posiciones bajas de la lista, y que no tengo motivación por volver algún día. Al menos, para volver sin mi carné de estudiante.

D Exigencias viscerales de alto costo tu tt

2009.05.27

Cuba, RtWp03, to-translate, to-update | Geo: 23.1333, -82.3667

Cambié a un hotel, por la insatisfacción de un trato de escasa conmiseración en la casa particular, y porque no logré dar, en un plazo razonable, con Pablo y Santiago (que me sugerían un sitio a 5CUC, y con los que podría haber compartido los últimos momentos en Cuba, además de haber cambiado mis últimos convertibles por dólares 1:1).
También, cambié al hotel por experimentar el absoluto turista que el ocasionalmente maldito gobierno cubano quiere hacer de todo viajero. Su precio era parecido a lo que un cubano puede ganar en algo más de tres meses (50 dolorosos CUC), y, sin duda, el más alto precio que había pagado por alojamiento en mucho, muchísimo tiempo. Más del que podía recordar. Pero era mi último día, y me la pelaba (literal, figurativa y metafóricamente). Aunque el delirio es mayor en otros hoteles: por ejemplo, en Meliá Cohiba se cobran 175CUC por noche (unos once meses de trabajo de un cubano).
Tratando de gastar todos los pesos cubanos (ni lo intenté con los convertibles), fué un día en el que me inflé a pizzetas. Y en la noche, creo que me estafaron con un pollo a 25 (1EUR), pero ya me daba igual la situación. Perú me acostumbró a gente ‘viva’ que recurre a cualquier treta para sacarte medio dólar… y a cosas muchísimo peores. Muchas de las cuales, afortunadamente, aún no pasan en Cuba.

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D Lo más rápido desde Cienfuegos a La Habana tu tt

2009.05.26

Cuba, RtWp03, to-translate, to-update | Geo: 22.1500, -80.4500

Cogí botella, en amarillos. Desde Cienfuegos a Cuatro Caminos (en frente de la Universidad de Cienfuegos). Fué rápido, porque siempre hay gente digna y empática que te ayuda entre todos los miserables que te empujan para que te hundas en el fango.
Roque González Figueredo manejaba su camión estatal dirección a La Habana. Fué una suerte agarrarlo: tuve la ocasión de tener una larga conversación con un cubano. O, más bien, un conjunto de conversaciones simples y apreciables, de muchos y cortos silencios. Y también, fuí más cómodo y llegué antes que en la estafadora Víazul. Creí, por un momento (como pasó anteriormente en algunos momentos de lucidez) haber cruzado la aparentemente impermeable barrera que imposibilita al viajero conocer la verdadera Cuba. Barrera impuesta, entre otros, por el gobierno; y que habla de convertibles contra nacional, de resortes contra alojamiento ilegal, y de miles de leyes estúpidas que evitan la permeabilidad, y que tratan al turista como un saco de puras divisas que soltar en Varadero (al que, por cierto, no llegaría a ir -pero entendedme, cualquiera de los muchos sitios turísticos, vale).

D Acabaríamos consagrados en nichos tu tt

2009.05.25

1day, Cuba, RtWp03, to-relocate, to-translate, to-update | Geo: 22.2891, -80.2332

Nicho, con Santiago [co], Pablo [ar] y Glenda [cu]. Fué una gran odisea que demostró la desgraciada situación del transporte en la Isla. También, reafirmaba que, para vivir la verdadera Cuba, conviene tener un carné de estudiante; y alejarse de esos círculos turísticos que tan patéticos son y que tanto pudieron enardecer mi frustración y mi rabia.
Así, tardamos unas horas en llegar a las cataratas. Amén de las más de dos horas que caminamos (enfrentándonos a lobos salvajes y contrarrevolucionarios armados, evidentemente), estuvimos esperando coger botella (hacer dedo/hacer autoestop) por incontables horas. La vuelta fué -afortunadamente- mucho más rápida: y volvimos en una van que convenimos en la estación de servicio, una hora antes de cenar, la cual despilfarraba ron, simpatía con los argentinos (incluyendo malos chistes), regetón, fuerza centrífuga, y cubanitas ricas.

Paraíso sin 4000 vírgenes
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Paraíso sin 4000 vírgenes
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D Cientos de fuegos fatuos tu tt

2009.05.24

Cuba, RtWp03, to-translate, to-update | Geo: 22.1500, -80.4500

Mañana resacosa, para ir al bus y acabar en Cienfuegos, en el sitio de Mirian, la cual temía a las ranas. Reencuentro con el cónclave argentino-colombiano, y salida por (inicial y frugalmente) el malecón.
Chicle fue vilipendiado durante largo tiempo con insultos que no eran insultos (ningún insulto, si se analiza con el diccionario, debería tener la capacidad de ofender). Y total, raro era, pero más raro era encontrar en esos lugares a alguien que le gustase el metal (desgraciadamente, viking-hymn-heavy-power). El punto álgido de la noche, cuando dos homos y un emo profirieron un saludo que podría corroborar los supuestos ultrajes que le calificaban como maricón (ni gay ni homosexual, sino maricón), antecedió la disolución pacífica del grupo. Al fin y al cabo, no había mucho más que hacer en esa noche de Domingo en Cienfuegos.

Amarilla antes de amarillos
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Amarilla antes de amarillos
Villuendas
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Villuendas
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Cubo
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Cubo
Hojas
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Hojas

D Trinity tu tt

2009.05.23

Cuba, RtWp03, to-translate, to-update | Geo: 21.8006, -79.9853

Trinidad es un infierno turístico. No se puede negar que sea bonita, pero también inaguantable. La falsa hospitalidad (que trataba de esconder unos claros fines económicos) se plasmaba de forma patente y repetitiva.
Hubo que salir en la noche, y ahí se conoció a unas gentes: Héctor: la falacia del amor canadiense (cuando su sexismo, sumisión al género y materialismo cubanos eran tan fácilmente constatables como desprendible era la etiqueta de una botella de Bucanero en el agua). Máximo, y su buena onda ahogada en Popular. También pude recordar, borrosamente, una conversación con un violentado antirrevolucionario tomao. Conversación que acabó cuando le tornó violento, abrupta e impredeciblemente.
Y volví a morderme las uñas. Estrés al estilo de Chachapoyas. “Gracias, Trinidad me hace pensar más en el género humano -y lo hijoputa que, en su mayoría, es… bueno, vale, que somos…”.

Pero no todo fue malo, no todo eran brujas intentando vender billetes del Ché (3 nacionales) por 1 convertible y echando males de ojo; ni abuelos que te empiezan a hablar amistosamente desde su casona con la oculta intención de venderte un refresco y cuando -diplomáticamente- no lo aceptas, te echan e insultan. Hubo algo positivo: recuerdo que hablé largo y tendido con unos entrañables empleados de ‘Las Cuevas’… conversación que subió un poco los ánimos.

…
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Ni cuántica, ni pelotas
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Ni cuántica, ni pelotas
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D Santiago de Cuba tu tt

2009.05.21

Cuba, RtWp03, to-translate, to-update | Geo: 20.0108, -75.8235

21. Impaciencia de marchar.
En Santiago llovía, y me habían buscado un transporte no pedido. Con la cantidad de gente buscando ‘víctimas’ a la salida de la terminal (estrés ‘à la’ Perú), no me fié de nadie. Pero al final parecía ser cierto, y pese a que no lo había pedido, hubo que acceder… por 3CUC tampoco me iba a morir, y la lluvia no sugería el caminar.
Comoquiera que en la guagua no había dormido apenas (me había dedicado a revisar toda la discografía de Agalloch, más discos de King Diamond, Wintersun, Dark Traquillity y Mar de Grises), no aguanté, intercalé una siesta entre mis infértiles, blandos y desmotivadores recorridos por el pueblo.
En esas visitas, poco más que caminar y hacer fotos; y los sitios que suscitaban interés estaban cerrados. En cuanto a las fotos, es curioso que, pese a mi sutileza (y el no hacer fotos de las gentes) me increparon alguna vez: aunque estuviera haciendo la foto de una nube. Cuando les contesté (con asertividad relativa), fué curioso: el primero cambió a la buena onda, el segundo se calló y siguió ‘trabajando’.
Y hablé con gentes… pese a que siempre me encontraba algún personaje interesante, cada vez Cuba me desmotivaba más…

22. Lecturas en el parque.
Tenía que aprovechar el tiempo en Santiago, pero la desmotivación era máxima. Caminé, parando.
En el parque del ajedrez, mientras escuchaba la ya repetitiva música que me ofrecía mi mp3, topé con el sincero manipulador turístico de Jimmy, que me contaba qué barato era comprar ron, entre otras muchas historias de valor.
En un momento, cambié. La incongruente Mama Rufina. Ella tenía un aspecto muy peculiar, suplementado con su tabaco (su puro) y una vestimenta retocada con un conveniente sombrero. Se acercó a mí con la intención última de que la retratase en una fotografía: manía que la hacía sentir popular (y suponía unos ingresos extra), que yo había visto consumar por unos turistas el día anterior, y que yo no tenía ninguna motivación en incentivar.
Y luego conocí al apreciable Daniel. Impasible, enfermo, retirado, pero con un ánimo por la vida. Contaba, entre muchas otras cosas tratadas en nuestra curiosa conversación, que unos meses atrás, Rufina había perdido el juicio, se había desnudado en la plaza, y habíansela chingando cinco tipos.
Yo seguí, a intervalos, en ese parque, leyendo de los libros recién comprados en una librería de moneda nacional que tenía un 50% de ‘propaganda’ revolucionaria. Y luego, fuí, caminando (como hay que hacer) hasta la terminal terrestre. Sin carné estudiantil, sólo podía recurrir a los altos precios de Víazul.

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Revolución (¡qué extraña palabra!)
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Revolución (¡qué extraña palabra!)
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Perro y catedral
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Perro y catedral

D Habana, primer capítulo tu tt

2009.05.16 (16:00)

Cuba, RtWp03, to-translate, to-update | Geo: 23.1333, -82.3667

Mi excesiva (con respecto a lo habitual) verbalización de la experiencia cubana se fundamenta en la escasa pérdida de tiempo con el ‘Internete’, la influencia de los largos discursos televisivos, y la presencia de ron.

16. Recepción/percepción (alcohólica).
Y en un Tupolev llegué a La Habana. La entrada en el país se complicó: mis manos no dieron coca, pero en mi mochila detectaron un 2% de cocaína (quién sabe porqué… :D). Era impactante, ver a esa máquina pitando y con el monitor parpadeando en rojo (“warning!”).
Así que estuve un buen rato esperando, y luego, me hicieron abrir todo. Examinaron hasta el mínimo detalle… mis drogas eran todas aparentemente legales (y hay historia con eso, jajaj). Y mis peores DVD’s eran los de Torrente (menos mal que le puse un título falso al porno). Buena onda y ‘stay cool’: les expliqué todos mis ‘gadgets’ de espía de la KGB.
¡Compañero Fidel!
Cometí el error de usar un intermediario para buscar una casa particular: es la solución más económica (con o sin intermediario), si no tienes una atractiva hermana que trabaje en Meliá (Sr. PBB :D). Todo en Cuba es -en comparación con Sudamérica- extraordinariamente caro. Probablemente, la segunda cosa que más me llamó la atención al entrar fue el uso de la doble moneda, la economía dual. CUC para los cuicos (chilenismo que a estas alturas, ya conoceréis), CUP para los (‘culiaos’ y) pobres.
El Sr. Gustavo [cu] (al que llegué en un segundo nivel, con -aparentemente- sólo un intermediario) me mostró parte de la zona de Vedado. Todo bien.
Y luego, salí. La primera noche en Cuba fue dirigida por el abuso de Bucanero. Y claro, si hubiese sido un turista estándar, hubiese acabado cabalgando a una jinetera (ofertas las tuve, y realmente sugerentes)… pero mi sino es acabar hablando, borrachillo en un bar, con arrogantes estudiantes extranjeros (Panamá, Brasil, etc) de medicina de ideas procubanas y que culpan al embargo de todo (y la verdad, resultaban convincentes en bastantes cosas).
Fue muy liberador el estar en una ciudad en la que no hay tanto crimen como al que me llegué a acostumbrar: pude pasear aleatoriamente, sabiendo que las probabilidades de que me jodiesen (en sentido figurado) eran ínfimas. Y es que esa dictadura comunista parecía tener muchas cosas buenas (y también muchas malas, claro). De Raúl a Raúl.
Y volví a oir “¡Coño!”.
A 13 días de acabar la “promesa-apuesta con Pepa” (un año sin tabaco preliado), la cagué… aunque en base a un acuerdo suficientemente decente.
Obviando detalles que harían de esa noche un recuerdo mezquino (y muy curioso -me recordó a una fusión de la noche rosarina y una noche en Valpo), el primer contacto con Cuba fue extraño. Positivamente extraño.

17. Cambio de fachadas.
Un despertar muy resacoso, y unas sábanas húmedas (no penséis mal: pensad peor… ¡aunque no tan mal! simplemente, no penséis en fluidos corporales que tengan relación con la urología). Paseos por La Habana (Malecón y Vedado, fundamentalmente). Sorprendente ciudad, muy particular. Cambié de casa particular, con la ayuda del dueño: igual a otra casa legal (¡y esta vez con ‘AC’!), aunque un poco más barata tras una negociación pasiva (y sin jodidos intermediarios). Aunque 20CUC diarios (sólo en alojamiento) superaban mi anterior tasa de gasto: en Sudamérica, estuve gastando unos 12USD diarios (incluyendo todo).
Las colas en los restaurantes, y el delicioso helado cubano.
Comí por 15CUP… que luego se convirtieron en 13, con mi negación de la propina (23-15=¡10!… porque no me dió el cambio hasta que se lo pedí explícitamente). Y fue peor: un sentimiento negativo (“qué rastrero soy…”) cuando ‘gané’. Entendí al Sr. Slava: Muchas veces es mejor no volver, que luchar por una falsa dignidad a 10 céntimos (o centavos) de dólar.
Mantuve largas conversaciones con Isabel [cu]: ella sí que me dió buena onda.
Planifiqué futuribles, sin Internet (limitación ideológica). Paseé, cené (50%) en un sitio horrible de pizzas (conocido el día 17), y el Planchado me dejó… eso, planchado. Mientras escribía… esto (y seguí usando el pasado -recordemos que el presente no es cuantificable ni medible… por mucho ‘timelessness’, Vladislav).

18. Día de perros (calientes).
¡A pasear por La Habana! Por todo el Malecón, de Vedado a Centro Habana.
Es una ciudad increíble, aunque ese día fue un poco miserable… de recuerdos cartagenenses/peruanos. Un sol insufrible, aunque yo me quemé más que mi piel.
En primer lugar, estaba haciendo una foto a un monumento por el Malecón. Un tipejo en una bici se cruza (a una distancia bien grande). Éste se dedicaba a transportar turistas en un carrito (una especie de bici-taxi). De lejos, me hace señas. Yo le digo que no, con señas. Hago la foto al monumento, y me empieza a increpar a gritos:
– ¿Y si no, porque me tira la foto? -gritando, el demente.
– No era a tí. -le grito de vuelta.
– ¿Y si no, porque me tira la foto, maricón? -con muy mala leche. Continuó soltando improperios.
– “Será imbécil y egocéntrico, ¿quién se habrá creído?.”
Obviamente, ni aparece en la foto, que no la hice por él.
Me quemo rápido con la hostilidad estúpida, y ya había empezado mal el día. He de reeducarme en la paciencia: supongo que tampoco soy muy buen viajero, ni turista. Intenté engañarme a mí mismo pensando que me llamaba Malecón, y no maricón (que tampoco -como casi todo insulto- se podría considerar ofensivo si analizamos las verdaderas implicaciones de la palabra). Y que todos esos gestos amenazantes eran un extraño ritual de bienvenida porque era un santero y no un imbécil. Me gustaría haber sido más impulsivo, aunque no tengo porqué aleccionar a nadie. Me la pela.
En Centro Habana, todo siguió con el clásico acoso al turista, y la gente hinchando las pelotas porque soy alto y blanco… lo que me faltaba. Si por mí, sería negro. Así al menos no me quemaría el sol.
Si todo Cuba se iba a mostrar así, acabaría odiándola como odié Perú. ¡Y encima, cara!
Así que no aguanté mucho, y me volví a Vedado, donde todo es mucho más calmado. Conversé con Isi un buen rato, y ya eran las 6pm.

19. El tren que no partió y la asertividad que siempre faltó.
Me levanté con la intención de ir a Santiago de Cuba, en el ‘famoso’ tren francés (el único que parece funcionar relativamente bien). Llamamos, y nos informaron mal… error del que pude saber después de ir a la estación, en el Metrobus, o la guagua que cuesta 0,40CUP e implica una tolerancia a la asfixia y a los ‘choferes’ totalitaristas: algo gracioso los diez primeros minutos, pero que se convierte en tedioso e insufrible. “Seguimos avanzando”.
Después de sufrir las implicaciones de la escasa organización del transporte ferrovial, volví. Al final, con una excelente comida en el Kasalta por 4CUC (esta vez incluyendo propina… *yuk*), demoré más de cuatro horas en no conseguir nada. Así que volví a mi particular casa, e intentamos llamar a Víazul. Pero seguía el tono, sin nadie al otro lado.
Pero bueno, tiempo me sobraba, así que fuí caminando, a la 26 con la del Zoo. Y ahí, consulté horarios, e intenté establecer contacto con la de información. Su actitud ofensiva se fundamentaba en ignorar las preguntas que le hacía. No sé si es por algo que tengo (fabuloso poder de la invisibilidad), por ser turista, o es que la pasividad y el cretinismo lo aplican a todas personas. Tal vez hubiese animosidad contra el turista (sobre todo el que no va de hotel en hotel), porque era un matiz algo recurrente. Se hizo raro, porque los precios de Víazul sólo los podía pagar el turista o el cubano adinerado.
Después de cabrearme y salir de ahí, volví diciéndome a mí mismo “Cuba no me da buena onda”. Falso. Sería “Habana no me da buena onda”, y muy matizable. Por supuesto, como siguiesen las cosas así, no iba a ser de mis países favoritos (aunque quedar en la última posición sería casi imposible)… pero el porcentaje de gente que irritaba era, todavía, muy pequeño. Y, viendo ciertas tipologías de turismo que recibían, no me extrañaba que algunos respondieran -al menos- con un ceño fruncido.
Acabé decidiendo métodos alternativos, para llegar a mí destino, un día más tarde.

20. Amigos imaginarios.
Y, de nuevo, fuí caminando a la terminal de Víazul. Compré el boleto con tres horas de antelación… tres horas que tenía que ocupar en algo. Comoquiera que el parque zoológico estaba al lado, hice una pausada visita. El coste de la entrada del turista (2CUC) podría pagar la de 96 niños cubanos. La verdad, estaba ruinoso. Pocos animales, y en condiciones muy matizables… obviamente no esperaba algo como el zoológico de Cali -pero al menos esperaba algo menos asolado.
En esa configuración, y yo sentado en un banco, conocí al tal Martín [cu], que tuvo tiempo para contarme sus batallitas. Algunas, literalmente batallitas: de cómo Fidel les salvó en el conflicto de ‘Queseyó’ y el uso de las ‘catucas’ soviéticas. Cómo su hermano fué asesinado a traición por un etíope junto al que combatía, etcétera. Otras, sin tanta relación con lo evidente (el pasado de decisiones forestales a escala estatal). Todas, de una credibilidad limitada (efecto ‘big fish’). ¡Escriba! (imperativo)
En la guagua, 12 horas. 2 personajes curiosos. Era una guagua (bus) muy selectiva, en pesos convertibles (las otras compañías no suelen aceptar extranjeros):
El primero era un cubano que estaba de visita. Hablé un rato con él, pero volví a mi posición con mi ‘rontukola’. Su hija vivía en Bahamas y él había estado viviendo en Bilbao (amén de otros sitios) 20 años. Se supone que viajaba sólo, pero era relativamente verborrágico, y empezó a hablar con dos personas que estaban sentadas en los asientos a su izquierda, al otro lado del pasillo: un señor y una señora (ésta bastante redonda) que parecían ir juntos. A las dos horas, la señora de la izquierda se había cambiado al asiento de su lado, y se estaba tocando con el ‘nuevo’. La aproximación fue en aumento.
En medio del camino (antes de la parada de Camagüey), hubo muchos cambios de asiento. Llegó, al asiento que tenía delante, una jovenzuela con un pelo castaño claro increíblemente atractivo (nunca un pelo me había sugerido tanto estímulo) y una cara que turnaba destellos de belleza y matices de rareza. Muy particular. Quiero insistir en que, pese a que no había dormido mucho, mis percepciones eran seneras y sobrias. Simplemente era ‘atractivamente rara’.
El segundo personaje curioso apareció en la parada de Camagüey. Ahí bajé del bus a la 1am, a continuar las malas costumbres en las que procuraba no excederme. Con una mezcla entre la apariencia de Hemingway y la de Fidel, se dirigió a mí con un inglés extraño. Tras intentar hablarle español, nos revertimos al inglés. Resultaba ser un iraní que había descubierto la belleza en la Revolución y que, lejos de ser turista, era un “amigo del pueblo cubano”. Otra vez surgió la diferencia entre viajero y turista, donde todos insisten en considerar ‘turista’ un término bastante despectivo.
Había vivido en Finlandia y en otros sitios; y me contó peculiares historias sobre un pasado armado y unos problemas de visado. El tema es que era todo un personaje con el que -pese a la problemática comunicacional- pseudofilosofé. Él exagerando la belleza de mi comportamiento por apagar la colilla en el charco y botarla a la basura, y la importancia de los pequeños detalles. Y de sus conversaciones con un israelita que le hicieron pensar que el individuo está sobre la manipulación del un estado, y que “no todos somos George W. Bush”. Conversación extravagante pero apreciable. Y estaba viajando con su hija… ésta resultó ser la moza de la singular belleza.

Maine
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Maine
Coastal Art
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Capitolia
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Mediocre picture to bid you farewell
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Engine over Caribbean
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Auto
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Presumiblemente turístico
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Escultura
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Skies
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Un tipo
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La Isla
Clarity through distortion
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Malecon’s sunset
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Grease cubano (por corregir)
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